lunes, 15 de septiembre de 2008

Suoerhéroes ( I )

En 1938 aparece por primera vez la obra de Jerr Siegel y Jorge Shuster Comenzaba la historia de un tímido y desabrido periodista que, oculto detrás de un par de anteojos (¿?!!!!!!!!!!!) defendía a la humanidad de las calamidades más grandes.
En 1939 un ser oscuro y torturado se disfraza de murciélago y sale a pelearse con los malos en Ciudad Gótica.
Superman y Batman ven la luz a la sombra de una de las calamidades más grandes de nuestra condición humana. La segunda guerra mundial.
No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que la gran necesidad de contar con seres maravillosos que representaran el bien fueron cruciales y definitorios en el éxito de estos personajes.
Los hizo queribles.
Los hizo Creíbles.
Incluso logró que todos se hicieran los distraídos acerca de la atrofia masiva del lóbulo parietal que padecían los habitantes de Metrópolis, única explicación que se me ocurre al hecho de que nadie se diera cuenta de que Clark Kent era Superman con anteojos.
La cuestión es que estos dos superhéroes mostraban su otra personalidad, su alter ego si quieren, cuando las cosas se ponían peludas. Durante el día cumplían con sus respectivos roles de Millonario aburrido y reportero mediocre.
Pero cuando las papas quemaban. Ahí te quería ver!!!!
No me detendré a hablar de la constante tendencia a la esquizofrenia. Eso se lo dejo a quienes saben de verdad.
Pero la condición de la doble vida se tornó indispensable para cualquier superhéroe que se precie.

Desde su asiento de conductor del interno17 Raúl empieza su turno a las 5:45
Sube al micro. Se sienta. Suspira. Enciende la radio y piensa – El sábado tenemos que romperla! Es lunes y ha ensayado todo el fin de semana en la casa de Andrés.

“Ay tumba! ¡Ay, lecho nupcial! ¡Ay, subterránea morada que siempre más ha de guardarme! Hacia ti van mis pasos para encontrar a los míos. De ellos, cuantioso número ha acogido ya Perséfona, todos de miserable muerte muertos: de ellas, la mía es la ultima y la mas miserable…”; – repite en voz baja- . Justo cuando la llaman de la mesa 8.
– Buen día! cómo le va? Lo de siempre? En seguida!

Después de trabajar toda la noche, Mariel pone el agua, se saca los zapatos y mira el lienzo, los trazos van descubriendo lo que al principio parecen manchas informes pero van perfilando una pasión pocas veces vista. Estará pintando todo el día hasta que su turno en el casino empiece de nuevo.
El supervisor pasa por detrás. Está tan concentrada que ni se da cuenta. El apenas mira la pantalla y asiente conforme. No se da cuenta que esa furia en el teclado, esa mirada en la pantalla, están inmortalizando una noche memorable a través de un relato cargado de deseo furtivo. Son las 11 de la mañana en el estudio y Elena está por subirlo a su blog, aunque no le importa si el lo lea es uno de sus mejores post. Sin lugar a dudas.
-“ La terminé, por fin la terminé!!!!!!!!! Ya está viejo! Es una tonada! Para vos! –sale de la ducha y se viste. Hoy en su ventanilla del banco lo verán con otra sonrisa. Hasta aceptará que le pidan cambio y cambiará algunos cheques con la cédula de identidad.

Yo lo sé.

Hace rato que me di cuenta.
Vivo en una ciudad llena de personas con identidades ocultas. En donde un servidor público está pensando en la próxima estrofa, mientras levanta tu basura. O el chofer del micro va ensayando mientras disimula diciendo que atrás hay más lugar.
Supe que esa secretaria era una poetisa furibunda cuando espié por el rabillo de mi ojo izquierdo mientras fingía esperar por el dentista.
Y las manos cansadas de esa camarera tenían imperceptibles manchas del óleo que utilizó la noche anterior.
Están prudentemente ocultos.
Pero son muchos.
Están atentos y expectantes.
En estas épocas cada vez más difíciles. En donde las fuerzas oscuras acechan con disfraces distintos y más peligrosos.
No están en ningún comic.
Son de verdad
Viven en mi Ciudad.
Y desde que los presiento, me siento menos solo.
Más cerca del juntos.
Se que a la vuelta de la esquina, en un café, o en una oficina cualquiera habrá alguno de ellos que desparrame su arte e ilumine las sombras cuando creamos que todo está perdido.
Que siempre habrá alguna estrofa que me saque de la agonía de no tenerla.
Que siempre habrá para ver, manchas desesperadas dibujando paraísos encontrados.
O para escuchar una tonada acariciando mejillas, bailada por musas entre viñedos.
Vivo en una Ciudad de artistas.
Esa es mi suerte, mi destino y mi verdad.
Pobres aquellos que, habitándola, no se dan cuenta de su fortuna. Despreciando a quienes los salvan de una existencia marchita.
Por lo pronto, me encanta vivir en un lugar donde estoy protegido por miles de personas que no dejan que caiga en la absurda y triste rutina del gris eterno.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

guauuuuuuuu!!!!!!! Me encantó!!! QUe lindo es aberse viviendo en un lugar así!!!!!!
Te felicito
Eli ;-)

la coloradita dijo...

Que seria de todos ellos sin su alterego para sobrevivir la rutina...
BUENISIMO!!!... Clap,clap,clap (aplausos).

Diganmelon dijo...

Eli: el tema es darse cuenta. Seguro que adonde vos vivís están por todos lados. Sólo hay que afinar la mirada... Gracias por pasar
Colo: Es así, si uno se pone a pensar en el vacío que quedaría sin ellos.... no mejor no pensar porque sería muy triste. Gracias por los aplausos

la coloradita dijo...

De nada!!!...fueron completamente espontaneos...=)

La otra parte de mí dijo...

lindo homenaje a tantos superheroes..ahora mismo necesitaría uno..salgo a caminar y después le cuento..

Diganmelon dijo...

Colo: Entonces..... Reverencia, chapeau, y las bambalinas!!!! que se viene el II
La otra parte de mi: me parece que en usted se esconde una...sisisis yo la descubrí!!! (pero si quiere guardo el secreto)