domingo, 15 de junio de 2008

EL encuentro...

Todavía puedo sorprenderme. Todavía puedo encontrar quienes me cautiven y con quienes sería mucho más fácil pasar algunos tramos de este presente. Debo confesar que fui al encuentro sin muchas expectativas. Digamos que sin ninguna. Y encontré gente tan amable, sí amable es la palabra. Que realmente me convencí de lo absurdo de mis prejuicios, y me alivié de no haberle hecho caso. No voy a teorizar sobre los espacios virtuales, las TIC, y que se yo cuantas cosas. Ahí había gente de verdad, dispuestas a compartir por sobre las diferencias de edades, género, historia etc. Gente que desafió la caracterización de “pueblocerradodelorto” que tiene Mendoza. Y a la cual gustoso los invitaría a mi cumpleaños, con mucho más derecho que algunos que dicen ser mis amigos. Seguro no va a faltar oportunidad para que podamos compartir otro momento así. Con algunas carnes a la parrilla o simplemente un vinito. Por lo pronto se que la compañía será excelente.
Sirva esto como humilde agradecimiento a Fran y a los que lo hicieron posible, y como desafío para que el próximo mes concretemos el asadito.

domingo, 8 de junio de 2008

Los calzoncillos y las madres...

“Te cambiaste el calzoncillo? Mirá si tenés un accidente y en el hospital te tenés que sacar el pantalón? Andá cambiate. Cuidate mucho” beso con ruido y al fin la libertad!!
A quien no le han dicho esto alguna vez? A quién no le pareció una excentricidad comparable con la de coleccionar chicharrones con forma de famosos, esta frase?
Como si me preocupara algún detalle escatológico cuando estén tratando de salvarme algún miembro o separándome de lo que parece ser un vehículo. Ni que hablar de las emergencias más bizarras que se me ocurren y de las cuales estoy más cerca de que ocurran.
No obstante esto, hace unos días que me acuerdo sistemáticamente de esta recomendación/consejo/orden. Con gracia. Pero con mucha más ternura que gracia, en realidad.
Para ser sincero, con cierta añoranza, con melancolía y hasta con ganas de escucharlo de nuevo.
Es que, si se ponen a pensar, esto es una genialidad del arte Naïf, es la construcción perfecta del relato de amor. Es decirte “Estás grande para que te diga que me muero si te pasa algo, que te amo por sobre todo y todos y para colmo no sé como vas a tomar si te digo que quiero que todos vean lo hermoso que sos, incluso en la sala de operaciones” O que refuerzan, de alguna forma extraña que ellas sólo saben, un sentido de propiedad único, de marcar, por si hay alguna duda, de que ellas son quienes más te conocen y a quienes les pertenecés por sobre cualquier otra chirusita o chambón que ose mirarte en interiores.
Pero la verdad es que lo extraño.
Esta libertad de salir con los calzones sucios, sin ellos, o incluso olvidárselos en algún lado me da melancolía.
Será que hace tiempo yo tenía alguien más a quién yo le parecía perfecto, que se preocupaba por lo que me pasara, que me perseguía con obsesión maternal por mis frecuentes omisiones de pulcritud. Que me creía que era de su propiedad y que, por sobre todos y todo, me conocía más que nadie. Lo peor es que yo renegaba constantemente de eso. No entendía o no quería entender. Lo consideraba un hostigamiento, celos, exceso de tiempo libre…… no sé.
Hace menos tiempo me ví preocupándome igual por alguien que no lo notaba o no lo quería. Y no está bueno el rechazo. No es que uno pretenda que se lo agradezcan por parecerse a una idishe mamele con síndrome del nido vacío o Munchausen , esa no es la idea de macho que quiero dar precisamente, pero si que noten cuanto te importan.
Es todo.
No por que sea un cliché, deja de ser cierto. Extraño importarle tanto a alguien.
Por lo pronto he decidido viajar la casa de mi vieja. Que siempre me va ha preguntar si me cambié los calzoncillos, y siempre, siempre, lo voy a hacer. No por esas cuestiones de urbanidad, ni esa raro placerque se siente al ponerse ropa limpia. Sino porque si algo sale mal. O muy bien. Si tengo un accidente, o me los olvido en alguna casa que no sea la mía. Quiero que quede claro, clarísimo, sea un enfermero de 200 kilos o una ocasional ninfa que despierte conmigo, que a alguien le importo tanto, tanto, como para cambiarme a diario la ropa interior.

martes, 27 de mayo de 2008

Para Alcíone

Sueño que te tengo
y que es mañana.
Que las cosas fueron distintas.
y las promesas se cumplieron.
Me dejo llevar convencido
de que puede ser verdad,
y los cobardes son los otros
Que no se animan a vivir como sienten.
Jamás pensé que se pueda sufrir en sueños,
pero tus lágrimas no mienten.
Me acercan a un instante del abrazo,
a segundos de tus besos, a minutos de tu cuerpo.
A años luz de la realidad.
La que quisimos.
O la que quise yo.
No quiero despertar,
Sin que antes me jures
Volver a ejercer
el poder de Morfeo.
Sin abdicar ante la realidad
triste, absurda, esquiva
A esta realidad tan ausentes de vos.

lunes, 19 de mayo de 2008

despedida

Las ausencias constantes tienen su final cantado.
Siempre te necesité. Esa es la verdad.
Me inventé una vida heroica para darte un pasado.
Junté imágenes perdidas para darte un rostro a quien reprochar y a quien parecerme. Hasta escribí las palabras que quería fueran tuyas.
Fascinado escuchaba la admiración que otros te tenían.
En realidad no se si era fascinación o envidia . Envidia por ellos, claro está, que eran ciegos a lo que yo realmente veía.
No puedo entender lo que siento ahora. Se supone que tiene que ser dolor.
Pero no lo es. O por lo menos no del todo.
Alivio por vos, tal vez. Para mi, seguro.
La agonía permanente de hacer lo que se supone uno tiene que hacer.
El duelo de las hipócritas plañideras que rondaron y rondan todavía. En un espectáculo vergonzante. En días mas dirán que fuiste el mejor, tratarán de sacar provecho y (ironías de la muerte) es muy seguro que lo logren.
El perdón que te di sin que me lo pidieras es a efectos retroactivos y a futuro. Así que ni siquiera puedo putearte como corresponde.
La verdad es que me da mucha gracia algunas cosas del final. Espero que no te enteraras de que mamá te llevó un cura. Yo me imaginaba corriéndolo por los pasillos al grito de “Gusano violachicos, dejá que te agarre y esta noche cenás con tu jefe!!!!” o alguna maldición diseñada para la ocasión, con la meticulosidad que te caracterizaba para elegir buenas puteadas. En eso eras insuperable. Debo reconocerlo.
No tengo la menor idea que va ha ser de vos. Pagaría por verte llegar al purgatorio. Aunque pensándolo bien dejá que sólo me lo imagine.
Yo, comenzaré a inventar nuevas historias. Para contarles a los hijos que algún día tendré. Porque les voy a contar de vos ¿sabés? Van a ser de esas en donde sos el héroe. El que me rescató de cuanto villano había. Y eso que en esa época habían muchos..
El que trajo a Perón de vuelta en el avión negro. Que navegó con Onasis , que conoció al Che y a Tacho Somoza. El tipo capaz de dilapidar una fortuna en los burros y después irse a tomar una sopa con los peones de la cosecha. El que cantaba tangos mientras seducía a las mejores minas y de yapa liberaba el mundo.
El que escribía los mejores poemas y no los publicaba. Se los guardaba para que la patrona lo perdonara por última vez.Siempre era la última vez.
Vos y yo sabemos muchas cosas que nunca nos dijimos.
Pero las sabemos con el silencio a gritos de dos enemigos respetuosos uno del otro.
Ya se viejo, ya se lo que siento.
Chau viejo ! La revancha es tuya!

miércoles, 14 de mayo de 2008

Que pasa?

Que pasa cuando no te importa nada?
O mejor dicho; que pasa cuando no te importa nada de lo que al común de los mortales le importa?
No es un ascetismo oriental ni un renunciamiento Franciscano.
Puede ser que me lastime más el hecho de que me tomaran por boludo que el mismo robo de mi auto?
Soy, en realidad, tan estúpido que me siento peor por el infame que me lo robó que por mi mismo?
Que ese pibe me haya cagado me duele mucho más que lo que me costó eso que se llevó.
Quedar como un pichón. Eso es lo que me da bronca.
Porque para la gran mayoría de las personas uno es un pichón, y no se dan cuenta de los enfermos que están todos hasta que ya es tarde.
El pibe que me robó me podría haber pedido casi todo.
Eligió hacer lo que se espera de el.
O lo que esperan esa sarta de pseudoprogres que te dicen que nunca tuvo oportunidades. O esos pseudofachos miserables que te dicen que esos negros son todos iguales.
En realidad, eso es lo que espera esta sociedad de todos. Que los negros junten sus broncas de no nacer en una vida de blancos. Que los blancos quieran vivir en ese carnaval de negros.
Que cumpla cada uno su rol.
Cada uno su papel, como en “A puerta cerrada”.
Quién es el ladrón, el juez, el policía, la puta, el violador, el corrupto, el pedófilo, la amante fiel, el negro cabeza….
Para constatar y reafirmar que , como en esa obra, al final el infierno “son los demás”
Pues no. Yo no. hace tiempo ya que decidí salirme de este sainete.
Y aunque sea un soliloquio voy a empezar mi propia obra.
1º Acto
En un lugar de Mendoza de cuyo nombre no me quiero acordar.........

martes, 6 de mayo de 2008

El después

“Y empiezan a mirar el techo y en el techo no hay nada……. hay solamente un techo…….”
Me acuerdo de esa estrofa del delirio que improvisó Moris creo que cuando yo no había nacido.
Me acuerdo porque esa es la sensación exacta después de la ansiedad, el deseo, las ganas, y las promesas que hace el cuerpo y no pagan los sentimientos.
Dudo que ella perciba las ganas de desaparecer que tengo, o a lo mejor, interpreta mejor el libreto de las culpas propias.
O no las tiene.
La abrazo, si, con mis propias culpas que no tienen que ver con ella.
La abrazo para alejarla.
No es sentirte vacío. Eso no sería problema.
Es sentirte lleno de una soledad, acompañado de todo el mundo.
Me pongo a adivinar formas en el humo de un cigarrillo que fumo sin ganas.
Casi por repetir el ritual que, se espera cumplan, los amantes furtivos.
Extraño mucho las risas de después.
Extraño fingirme dormido, y verte por el rabillo ir al baño,
yconvencerme que es real, que sos vos, y que en un rato volvés a la cama.
Extraño mucho que me importe.
Me busca.La encuentro.
Y de nuevo las promesas...

domingo, 4 de mayo de 2008

.............

Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cedras y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo.
Claro que habré de inventarme una
puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un Dios
que permitió que César Vallejo se
muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba
sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula
Usted dese por invitado
Se lo merece